jueves, 23 de octubre de 2008

Confesiones

Anoche soñé contigo. Te confieso que ya te estaba olvidando, y me apeno de eso. Confieso también que te tengo un poco de rencor, de coraje,  pues creí que ibas a intentarlo un poquito más. No, ¿a quién engaño? Nunca me he podido o podré enojarme contigo. No, tú eres una de esas personas, no puedo tenerte rencor... tal vez celos, pero esa es otra historia. En fin... el sueño, claro. En él aparecías tú, me hablabas como siempre, como me solías hablar. Hablábamos de cosas tuyas, para variar, pero también mías, cosas que he querido platicarte desde hace mucho. Reías y comías pizza de Costco, todo tan... normal. Desperté y a media mañana recordé el sueño, a partir de ahí las ganas de verte volvieron (sí... ya se habían ido); no he podido quitármelas, en caso de que quieras saber. Sé que te preguntaré qué vas a hacer el viernes, de una manera muy indirecta, tú me dirás que tienes algo que hacer, entrenamiento de seguro, y yo mentiré y diré que también estoy ocupada. Después me deprimiré y me "enojaré" contigo, silenciosamente claro, y luego te olvidaré por dos semanas y 4 días, hasta que vuelva a oír una canción, vea un partido de bádminton,  a tu prima, o... sueñe contigo. ¿Te confieso algo? Sí, algo más: te sigo extrañando, aunque sepa que tú ya no lo haces. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario