No sé si cuando uno está deprimido emana cierta onda oscura de depresión que le llega a todos los demás y automáticamente les hace a)preguntar ¿qué te pasa?, b) mirarte con compasión, c) preguntarte si estás bien. Si se da el caso "a", normalmente digo el clásico "nada" con tono de "todo". Y me voy. Si se da el caso "b", respondo que sí, que sólo no dormí, o alguna tontería parecida. Ahora, para los que siguen insistiendo durante dos días seguidos y están a punto de llamar al psicólogo, les termino diciendo la verdad.
Primero que nada, que "es por alguien, bueno, más bien por la situación, pero todo empieza con alguien". Luego me preguntan si lo conocen, si va en la escuela, si alguna vez lo han visto. Yo, por supuesto, respondo que no a todo. Después vamos a la parte de preguntar qué me hizo, qué pudo haber sido tan malo para que me pusiera así. Yo digo que... esa persona no hizo nada, absolutamente nada, y nunca lo va a hacer, simplemente me dijeron una verdad, y la verdad no me gusta. ¿Quién te la dijo? ¿Él? No, otra persona... una amiga suya. ¿Es muy feo? No, te digo, simplemente es la verdad, nadie tiene la culpa más que yo. Y luego empieza la parte de echarle la culpa al "susodicho", a la amiga, a mis padres, a la escuela, etc. Todos menos a mí. Piensan que puedes llegar a creerte eso y sentirte mejor.
Todo eso se repitió completito hasta ayer. Sin embargo, el jueves pasó algo que hizo que la última parte del diálogo cambiara. Ahora sí tengo a quién echarle la culpa, con quién estar enojada... y tampoco se siente mejor, pero supongo que mi historia ya no suena tan patética.
