miércoles, 31 de diciembre de 2008

Lo que tiene el año de nuevo...

Hoy mientras me bañaba me acordé de otras veces (también fin de año) que pensaba: "wow, es la última vez que me baño en este año" y me causaba cierta emoción eso de hacer las cosas por última vez, pues los años nunca volverán. 
Hoy fue un día como cualquier otro. 23, 27, en mi mente no estaba presente que era 31, que era el último día del 2008. Me di cuenta de que la emoción, la intriga, todo eso que hacía de esta fecha una especial, habían desaparecido. 
Instantes después me puse a buscar el bendito reloj mundial que me había pedido mi papá. A él siempre le ha gustado tener la hora exacta en su reloj y ser el que empieza la cuenta regresiva en la noche. También era de esas. Bueno, la verdad es que soy  de esas. Justamente la tarea fue la que me hizo darme cuenta de esa y otras cosas.
En primera lo que ya dije: me gusta tener la hora exacta en mi reloj. Inmediatamente después de que llamé a mi papá, busqué mi reloj de manecillas y lo ajusté. Hice lo mismo con mi celular. Por cierto... mala idea, nunca va a estar a la hora. Total que me terminaré llevando el reloj tradicional y todos serán felices. 
En lo que los trataba de poner a tiempo (y créanme, me tomó varios intentos) estuve observando muy cuidadosamente los segundos, pues mi tarea requería de ello. Al principio pasaban como una eternidad. 30, 31, 32... pero después de unos 3 minutos (que se me hicieron como 10) ya no los sentía... hasta pasaban rápido, podría decir. 
Por último me di cuenta de que el tiempo es inevitable. Sí ok, eso ya lo sabía... pero hay una diferencia entre saberlo y comprobarlo,  aunque suene extraño. Las primeras veces no logré sincronizar el reloj porque apretaba el "botoncito" un segundo más tarde. Un segundo. No segundas oportunidades, porque... el tiempo no te las permite.
Así que ahora me nace decirlo, por algo se empieza: éste es el último post de este año. 

martes, 23 de diciembre de 2008

De los "vicios"

La verdad es que nunca fui una niña promedio, siempre me consideré a mi misma como "subdesarrollada" en el sentido de madurez y experiencias. No salí al cine con mis amigas hasta que tuve 13 años, ni tampoco fui a una fiesta hasta mi graduación de primaria, y el messenger llegó a mi vida hasta los 13 también. La verdad es que crecí sin que ese tipo de cosas me preocuparan, yo me concentraba en otros asuntos "mas importantes". Luego llegó la adolescencia y me di cuenta de que esas "cosillas" no eran del todo insignificantes. Así que empecé a salir más, iba a fiestas (no tantas como los demás, pero finalmente salía), al cine con mis amigos, me escapaba de vez en cuando, y me empecé a considerar "niña grande".
Luego vino la etapa de los vicios. Todos mis compañeros hablaban de alcohol, sexo y cigarro, cosas que nunca había probado... no del todo. Y comencé a comprender lo que nos decían en las pláticas de adicciones, de que quieres "encajar" y se te nubla la razón. Siempre me prometo a mí misma que eso no va a pasar -y no me ha pasado- pero sé cómo soy y sé que es fácil que caiga en esas cosas.
Me puse a recordar esto porque fue justamente la semana pasada cuando intenté cosas que nunca había podido hacer. La verdad es que no veo cuál es la gran atracción de fumarse un cigarro o emborracharse hasta la inconsciencia. Tal vez simplemente son cosas que debas hacer, cosas que, en este mundo, ya son inevitables para encajar, para no sentirte un outsider (mi palabra favorita jeje). Como le dije a una amiga "alguna vez tenía que hacerlo". Y ella estuvo de acuerdo.

viernes, 19 de diciembre de 2008

La canción del día

Hace como 1 mes oí una canción en la radio. Se llamaba "shut up and let me go", de The Ting Tings. A mi hermana le encantó la batería y cada vez que la ponían en la radio le subía y se emocionaba. Así fue como conocí a ese grupo. 
Luego hace poco le cambié a MTV y me encontré con los VMA's Europa, justo estaban cantando The Ting Tings. Me gustó la canción, traje la tonadita todo el día siguiente y luego la bajé. Ayer la oí más detalladamente y hasa busqué la letra. Puedo gritar "¡es la historia de mi vida!" como suelo hacer, pero no, se oiría muy triste. Así que sólo diré que me puedo identificar, que me gusta y que vale mucho la pena escucharla. Es la canción de este día. 

miércoles, 17 de diciembre de 2008

Los festivales de navidad

Hoy me tocó ir a ver a mi hermana al festival navideño de su escuela (mi ex-escuela). Sinceramente yo sí quería ir, hasta me levanté temprano y toda la cosa. Sabía que (años de experiencia lo confirman) el festival iba a ser puro canto y baile al ritmo de las pistas tipo música de restaurante de las que la maestra de música está muy orgullosa, y que más se iban a emocionar los papás que los niños -quienes por cierto seguramente tendrían cara de "me aprietan las mallas"-. La cosa es que fui sin muchas expectativas, de verdad que mi presencia era sólo como de apoyo a mi querida sis. Sin embargo me encontré con algo mucho más interesante, algo complicado y difícil de explicar, digno de un programa tipo Discovery Channel en el que se analiza el hábitat de determinadas especies. Lo que vi el día de hoy fue a los padres de familia en su hábitat natural: los festivales escolares. Se desencadena una batalla campal y sólo sobrevive el más fuerte. Eso, gente, es el verdadero entretenimiento. 
Desde que uno se aproxima a su zona de combate se puede sentir la tensión. El primer reto: encontrar estacionamiento. Hasta eso que esta especie no tiene mucho problema con esta fase, pero de todos modos de vez en cuando se pueden oír sus rugidos o algún intercambio de gruñidos provocado por la urgencia de encontrar un lugar donde aparcar que esté a menos de 8 cuadras de la escuela. Luego viene lo que puede definir el resto de la lucha: apartar los lugares. Ok, ahí también tiene que ver quién organiza este tipo de eventos. Es decir, ¿cómo se les ocurre meter a toda la escuela en una sola mañana cuando saben que es una escuela criticada por ser PEQUEÑA? Y más aún, ¿quién cree que 200 sillas son suficientes? Luego se quejan de la violencia pero ¿quiénes son la que la provocan?
Bueno, los lugares, claro. Aquí se define el quién contra quién, los depredadores y las presas. Se podría decir que los "machos alfa" son quienes agarran los lugares hasta adelante. La leyenda dice que pasan toda la noche formados esperando a que abran... y algunos son amigos de las dueñas. El resto se divide en dos: los que se quedaron en las filas de atrás y que no ven casi nada, y los que deplano se quedaron parados y verán muy bien pero sus extremidades tendrán problemas más tarde. Estos dos últimos se enfrentarán entre sí pues los "sentados" eventualmente harán algún movimiento indebido que molestará a los "parados" y vualá... tenemos nuestra supervivencia del más fuerte. 
Por otra parte hay una pequeña cantidad de especímenes de cada grupo que no se conformará con su lugar (sea sentado primera fila, simplemente sentado o parado...) y querrá seguir a su hijo/hija en todo momento, tratando de captar cada segundo de su actuación. Ellos son... bueno, la palabra que se me ocurre para nombrarlos es 1) despectiva y 2) ni siquiera existe, así que sólo diré que son aquellos que se mueven por todo el terreno; adelante, atrás, adelante otra vez, hasta en medio del "escenario" -¡por Dios que vi a alguien que hizo eso!- no les importa nada ni nadie, ellos conseguirán lo que todo mundo desea y que pocos alcanzan. Ellos son los peores enemigos de todo mundo, con los que al menos el 60% de los asistentes se hizo de palabras al menos una vez durante el festival. Tampoco tienen vergüenza, o eso aparentan por lo menos, y no les importa quedarse sin amigos en lo que les queda de vida escolar  a sus hijos. 
Puedo decir que para toda esta observación necesité volverme parte de ellos. Literalmente. Me volví uno de ellos. Al principio quedé como "parada" pero mi madre -quien solía ser macho alfa en este territorio- me dijo que me fuera adelante y me volviera... de las que no les importa nada y se ponen abajo de los sentados. Después de hablar con un auténtico ejemplo de este último tipo decidí acompañarla y observar más de cerca su comportamiento. Pasé en el mismo lugar unos 3 números. Luego mi madre -de alguna forma- se pasó adelante y se volvió "sentada". Me fui adelante de ella y  más tarde me crucé hasta el otro lado porque mi hermana estaba ahí. Creo que cumplí con mi objetivo: grabé todos los números de mi hermana, y algunos más. 
Al final oías a los papás diciendo cosas como "estuviste muy bien" o "¡me encantó! fue el mejor, definitivamente" aunque momentos atrás hubieran susurrado cosas como "qué desorganización" o "¡no se oye nada!". Algunos estaban muy contentos, pues habían logrado lo que querían, habían salido victoriosos. Los que no, simplemente lo disimulaban, aquí lo importante también es el orgullo.
Total... fue muy divertido, de verdad, algún día deberían de intentarlo. Y lo mejor es que salí viva de todo esto. 

martes, 16 de diciembre de 2008

Pocas palabras

Todo pasó muy, muy rápido. 

Pregúnteme cómo estuvo... no lo recuerdo. 
Pregúntenme qué sentí... aún trato de descifrar eso. 
Pregúntenme quien tomó la iniciativa... tal vez fui yo, tampoco lo sé. 
Pregúntenme si quiero repetirlo... más que nada en este momento. 

lunes, 15 de diciembre de 2008

¿Para qué pensar?

Pasé casi 3 años de mi vida pensando en ese momento. Claro, nunca falla... cuanto más esperas algo menos te termina por satisfacer. 
....
Tuve que meter la pata con mi mal humor. Sí, estaba muy de malas, ese día no era el indicado. Pero no tenía la culpa, luego lo acepté. La única culpable y estúpida aquí era yo. Cuando vi su cara comprendí lo que había hecho. Y me sentí muy mal, muy mal, de verdad.
Así que las últimas 47 horas me las he pasado pensando... grave error, yo lo sé, pero es lo único que puedo usar como "armadura". Al menos así tendré una justificación por lo que vaya a hacer, y eso es mejor que aceptar responsabilidades, que aceptar mi cobardía. 
De todos modos ya no sirve mucho  eso de razonar las cosas. De todos modos le voy a contestar hoy. De todos modos le diré que lo intentemos, a ver qué pasa. De todos modos sé que me sentiré como que estoy usando la relación de forma egoísta... y de todos modos me sentiré mal. 

jueves, 11 de diciembre de 2008

La metáfora más grande de mi vida

Hace poco me pasó algo extraño. La sensación se podría comparar a la de cuando te ponen lentes por primera vez,  después de haber vivido ciega durante toda tu vida. Digamos que aún no encuentro el grado de aumento adecuado, pero con el que tengo veo las cosas mucho más claramente. 
Ya bueno, que toda esa explicación sonará un poco a Grey's Anatomy 5ta temporada, pero juro que yo ya había usado esa metáfora antes... en otras circunstancias. 
La cosa es que ahora lo que me molesta es que la gente me siga  viendo "ciega". Digamos que estoy usando pupilentes, los demás aún no notan el cambio, y a mí no me gustaría hacerlo público porque... bueno, ese es otro trauma que explicaré otro día. Hoy por ejemplo le dije algo a cierta persona que se puede traducir en idioma metáfora como "ahora ya sé que tu pelo en realidad es café oscuro y no negro". Ella me preguntó que cómo sabía, yo le contesté (una vez más en idioma metáfora, se podría traducir como...) "pues me contaron que antes era así y que te lo pintaste...". Lo que me faltó decir fue: "¡ahora veo tus raíces porque ya no estoy ciega,  estaba en frente de mí todo el tiempo y yo no quería admitirlo!"
*Sigh
Tal vez me deba de despreocupar tantito... dejar de frustrarme cuando todo el mundo sigue creyendo que no tengo NPI de lo que hablan. "Pobres inocentes" es lo que me repito... "pobres inocentes..."

martes, 9 de diciembre de 2008

un "te quiero"

Cuando era más chica nunca le dije "te quiero" a nadie que no fuera mi familia. Luego crecí, me hice muy cercana a algunas amigas y por lo tanto me acostumbré a escribir "te quiero" al final de las cartas de 14 de febrero o para despedirme de las conversaciones de messenger. Sin embargo nunca supe reaccionar cuando eran ELLAS quienes me decían "te quiero" directamente, o más importante... cuando el sentimiento era de verdad.
Sé que es estúpido, hablo de ello como si fuera un "te amo" (palabras que nunca he dicho y que considero extremadamente poderosas), no sé si sea algún tipo de miedo subconsciente o simplemente soy demasiado tímida. Pero explico un poco más, para que no parezca tan rara.
Cuando estoy hablando con alguna persona y de la nada me dice "te quiero mucho" yo no sé qué demonios voy a responder. Normalmente (y me he programado para hacer esto) digo el clásico "yo también + signos de admiración". Suele funcionar bien, sobretodo en conversaciones escritas. Ahora, si la persona no es tan cercana y realmente no lo siente entonces yo digo "también te quiero + carita tierna ( en caso de las escritas) o abrazo (cuando es cara a cara)".
Mi pregunta ahora es la siguiente: ¿qué hace cuando te lo dicen con otras intenciones, cuando ya no es amistad lo que está de por medio, sino... algo más?
Ultimamente he tenido mariposas en el estómago 24/7, a veces de emoción por lo que me espera el siguiente día, a veces de frustración porque me confunde demasiado (sí, solo yo sufro de ansiedad por frustración). Pero lo que me asusta del asunto es que las mariposas ahora también aparecen cuando soy YO la que pone esas dos palabras que antes me costaba tanto decir.

martes, 2 de diciembre de 2008

Eso de ordenar refrescos...

Empezaré a contar la historia como he empezado con todo el mundo.... "Mis papás tenían una tienda y la acaban de cerrar, así que todo el producto que sobró está en nuestra casa". Mismas palabras. Lo juro.
Bueno ahora a lo que sigue.... en mi intento desesperado de juntar dinero por un ipod decidí ofrecerme a inventarear (no sé si exista esa palabra, pero la he usado mucho) todo lo que quedó. Así que ayer en lugar de ponerme a ver la tele y comer, bajé al garage en donde me esperaban miles de refrescos. Me paré enfrente de la gran masa de botellas y fue entonces cuando las palabras de mis papás volvieron a mi cabeza "ordenen de acuerdo a las marcas.... y si pueden de acuerdo al producto también...". ¿Mi respuesta? "No, ¿para qué?"... Error. 
Después de contar las primeras 3 cocas y luego encontrar otras 5 en 5 lugares diferentes decidí que así no se iba a poder. No no no, primero tendría que ordenar todo y después la tarea sería pan comido. Así que ahí me tienen, haciendo mi bonchecito de Pepsi, el de Coca, el de las Aguas y de los "extras" (pobre Sidral, Sangría y Red Cola... no se me ocurrió otro nombre). Total que así me la pasé durante las siguientes dos horas. Durante ese tiempo me tenía que entretener con algo así que bajé un radio/cd player y me puse a escuchar mi disco de The Killers que tanto amo. Luego puse la radio y canté. Canté mucho. De hecho no sé cómo los vecinos no me gritaron algo. O mi hermana.
También me puse a pensar en la utilidad de mis labores. Reflexioné acerca de en qué me había servido A MI que mis papás hubieran tenido una tienda por 3 años. Concluí lo siguiente:
1. Ahora tengo la habilidad de cargar 7 refrescos de 600 ml y 8 de 355 ml. Con eso me entretuve un buen rato ayer, y también rompí dos botellas en el intento... 
2. Sé que la Coca subió $1 peso en el lapso correspondiente a mi estancia en la tienda (3 años).
3. Se que Fanta es de Coca y Mirinda es de Pepsi (de verdad, antes no tenía ni idea)
4. Hay aproximadamente 8 tamaños y presentaciones de Coca Cola diferentes. 
5. Ahora tengo la habilidad de distinguir más rápido los colores. ¿Quién necesita ir al kinder?
6. Que ordenar refrescos puede causarte dolores de espalda. "Como abdominales, pero con la espalda"
7. Se contar de 1 en 1, de 2 en 2, de 3 en 3, de 4 en 4, de 5 en 5... y hasta ahí, o me pierdo jeje

Lo mejor de todo esto es que me pagaron. $100 pesos. Mis padres tienen suerte de que costeen mis otras necesidades, o de verdad tendrían problemas con los Derechos Humanos.