Y es aquí cuando vuelve la frase de "uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde". No es que no nos quisiéramos antes, o no se nos antojara salir todas juntas, sino que somos siete, lo que significa que son muchos horarios que acoplar, ysomos personas muy atareadas, sin tiempo para la diversión -supuestamente. Pero lo más irónico del asunto es que ahora todas "logramos" hacer un espacio en nuestras "ocupadas" agendas para dedicarle una tarde entera a nuestras amigas. Desde las dos ó tres de la tarde hasta morir, como decimos. No, no es coincidencia que justo ahora nuestras vidas se hayan tranquilizado repentinamente y tengamos todo el tiempo del mundo para reunirnos. He aquí mi punto: es ahora cuando nos damos cuenta de cuánta falta nos hacemos, cuando recordamos con nostalgia todos esos momentos de risas y de estupidez, que tomábamos por sentado. Hasta las peleas me causan cierta sensación de tristeza, pues me doy cuenta de cuánto me hacen falta; extraño no hablarle a mi mejor amiga en 2 meses, pues hacía que cada día fuera un reto, o también extraño cuando me daban mis arranques de ira y me iba al baño con las seis siguiéndome y tratando de aclarar las cosas.
Me puse a pensar en todo esto cuando en clase de inglés leí un poema que hablaba precisamente de cómo cuando tienes algo no te das cuenta de lo mucho que vale hasta que se va y te quedas lleno de nostalgia y lamento.
A pesar de todo, lo que me hace seguir es pensar que las voy a seguir viendo aunque sea por 5 horas, y seré feliz, seré más feliz que en cualquier otro momento de la semana. Así que no me preocupo, porque ese momento está a punto de llegar pues... mañana es viernes. Mañana las vuelvo a ver. Mañana tengo una segunda oportunidad de aprovechar lo que tengo antes de que se convierta en algo "que tuve".

No hay comentarios:
Publicar un comentario