Sin embargo existe una cura para todo mal (cosa que acabo de leer en un cuento) y la cura, me sigo recordando, está ahí en mi celular, guardado en bandeja de entrada. Es increíble cómo unas 5 palabras logran que uno se levante en lunes a las 5:30 de la mañana. Así que ahora cada vez que pienso en toda la mierda que me preocupa, saco mi celular y veo el mensaje, y después recuerdo la conversación de el domingo, un tipo de conversación de esas que hacía mucho tiempo que no tenía (y debo decirlo: que extrañaba). Todo vuelve poco a poco a la normalidad, aunque pase por mis baches y de momento me ponga a pensar otra vez.
martes, 23 de septiembre de 2008
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