martes, 23 de diciembre de 2008

De los "vicios"

La verdad es que nunca fui una niña promedio, siempre me consideré a mi misma como "subdesarrollada" en el sentido de madurez y experiencias. No salí al cine con mis amigas hasta que tuve 13 años, ni tampoco fui a una fiesta hasta mi graduación de primaria, y el messenger llegó a mi vida hasta los 13 también. La verdad es que crecí sin que ese tipo de cosas me preocuparan, yo me concentraba en otros asuntos "mas importantes". Luego llegó la adolescencia y me di cuenta de que esas "cosillas" no eran del todo insignificantes. Así que empecé a salir más, iba a fiestas (no tantas como los demás, pero finalmente salía), al cine con mis amigos, me escapaba de vez en cuando, y me empecé a considerar "niña grande".
Luego vino la etapa de los vicios. Todos mis compañeros hablaban de alcohol, sexo y cigarro, cosas que nunca había probado... no del todo. Y comencé a comprender lo que nos decían en las pláticas de adicciones, de que quieres "encajar" y se te nubla la razón. Siempre me prometo a mí misma que eso no va a pasar -y no me ha pasado- pero sé cómo soy y sé que es fácil que caiga en esas cosas.
Me puse a recordar esto porque fue justamente la semana pasada cuando intenté cosas que nunca había podido hacer. La verdad es que no veo cuál es la gran atracción de fumarse un cigarro o emborracharse hasta la inconsciencia. Tal vez simplemente son cosas que debas hacer, cosas que, en este mundo, ya son inevitables para encajar, para no sentirte un outsider (mi palabra favorita jeje). Como le dije a una amiga "alguna vez tenía que hacerlo". Y ella estuvo de acuerdo.

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