domingo, 22 de febrero de 2009

Zongolica II

Ya dije que no me considero una persona sociable. Soy tímida, retraída e imagino cosas.
Sin embargo parece ser que en Veracruz hay algo así como un centro de gravedad extraño, hoyo negro o brujería shaman que logra que me pase lo contrario. Resulta que me acoplé bastante bien, me salió mi lado extrovertido que sólo se digna a aparecer con personas que he conocido por muchos, muchos años. Ah! Y lo mejor fue que no morí de bronconeumonía... no ahí, al menos.
Confesaré que eso del altruismo no se me da, y no era mi principal motivo para ir al viaje, pero una vez que llegué y vi a las comunidades, las cosas cambiaron totalmente. Sí, claro, hubo algunas cosas que no me gustaron, pero son parte de mi reto personal de solucionarlas. Quiero seguir, quiero participar, quiero hacer una diferencia. No me importa si suena a ensayo para Ética, o si me critican por ir y que no me den horas, el sentimiento de satisfacción lo vale.

Por el lado social puedo decir algunas cosas: descubrí ciertos secretos, descubrieron MIS secretos, reí demasiado, jugué cartas, admití por primera vez que me gusta escribir -no sin antes admitir (por décima ocasión) que no se me da muy bien. Ah, y reconfirmé que me encariño muy rápido con la gente. Pero esa es otra historia que aún tengo que meditar.
En resumen, fue un fin de semana excelente. Lo único malo es que es hora de volver a la realidad, y esa nunca es tan bonita. Lo digo por experiencia

No hay comentarios:

Publicar un comentario