martes, 3 de marzo de 2009

Ipod: el mejor amigo del deprimido

Hoy no pude dejar de escuchar música. Supongo que fue porque hoy no quería estar en la realidad, más bien quería aislarme en mis pensamientos y no responder a nadie. Así que desde la mañana, cuando no llegué a clase de lengua, me puse mis audífonos para ir a un evento, y escuché cómo le cantaban a la ashtray girl. Luego, mientras esperaba a mis compañeras de basket, aprendí acerca de las expectaciones. Rumbo a clase de historia preferí pedirle a alguien que fuera mi escape. En inglés (aunque se suponía que debía estar informándome acerca de "overpopulation") me di cuenta de que lo que necesito es claridad, para ya no pensar... y de paso,  que Menudo no es tan malo je je. Antes de mi clase de ética me contaron la historia del  río salvaje... aprendí que es un gran camino hacia abajo. Mientras esperaba a que vinieran por mí, pedí que cambiaran de parecer, en caso de que la respuesta fuera no. Y ahora,  invito a que se acerquen, a que confíen en mí, y pienso en las palabras correctas. 

Me preguntan qué me pasa. Se empiezan a hartar de mí. No hablo, porque cuando lo hago las cosas empeoran. Me alejo de las personas porque no sé manejar la amistad. Sólo quiero que todo se resuelva, y como sé que no es tan fácil, prefiero aislarme con mis audífonos, mi música y ese aparatito morado con tanta sabiduría. 

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