También hacía mucho que no me doblaba un dedo jugando basket. No es una sensación linda, pero de cierta forma tampoco me molesta (siempre y cuando no lo estire), trato de hacer mis actividades normalmente. La férula me gusta, aunque la tenga que mover el resto de mis dedos extrañanamente para poder comer.
Por último diré que hacía mucho que el día no brillaba tanto. Hoy recordé por primera vez en muchísimo tiempo que la esperanza es lo que muere al último, y que a veces, por descabellados que sean, los sueños pueden volverse realidad. Bueno, una parte, al menos.
Modo Disney: Off

te extraño malcriada
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